Cuatro años después, el Plan de Acción Laboral sigue fallando a Colombia


La versión original de este articulo fue publicada en inglés en Latin Correspondent.

Otro abril, otro aniversario triste para los trabajadores colombianos.

El Plan de Acción Laboral entre EE.UU y Colombia (PAL) cumplió cuatro años este mes, con poco para respaldar las afirmaciones originales que iba a mejorar el pésimo record laboral de Colombia—un obstáculo grande durante las negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre EE.UU y Colombia en el 2006.

El PAL destacó varias áreas en necesidad de mejoramiento, incluyendo la violencia directa e intimidación contra los sindicalistas, la tercerización laboral, la formalización laboral y el fortalecimiento de las instituciones colombianas.

Pese al hecho de que el PAL no contuviera mecanismos de sanción en caso de su no cumplimiento, el Tratado de Libre Comercio entró en vigencia en mayo del 2012.

Los comienzos del 2015 se han caracterizado por atentados múltiples contra las vidas de sindicalistas en el suroccidente de Colombia, marcando el capítulo más reciente en una larga historia de violencia contra el movimiento sindical en Colombia que extiende al menos hasta la masacre bananera ordenada por la United Fruit Company y realizada por el ejército colombiano en 1928, lo cual fue descrito por Gabriel García Márquez en Cien años de soledad.

El registro oficial incluye 3.064 asesinatos de sindicalistas y casi 14.000 amenazas y otras violaciones denunciadas desde 1977.

De estos totales, aproximadamente 120 asesinatos y más de 1.933 violaciones de derechos humanos contra los sindicalistas fueron documentados desde la firma del PAL. Parcialmente debido a esa violencia, apenas el cuatro por ciento de la fuerza laboral colombiana pertenece a un sindicato.

‘’Eso pone en tela de juicio los mecanismos de protección’’, aseveró Luis Alejandro Pedraza, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) en una entrevista con la Escuela Nacional Sindical.

‘’Si bien los otorgó el Estado por exigencia de la OIT y los organismos internacionales de derechos humanos, en la práctica los han estado desmantelando bajo el sofisma de que la violencia está disminuyendo. Pero los dirigentes siguen cayendo. Por otra parte, el 99% de casos de violencia antisindical están en la impunidad, así lo ha registrado el gobierno y la Fiscalía’’.

‘’Contratos de basura’’ e inspectores tercerizados

La formalización laboral y la prohibición de formas explotadoras de la subcontratación que niegan beneficios, horas extras y otras protecciones sociales a los trabajadores tampoco han avanzado mucho.

‘’Hay un decreto por el cual el gobierno prohíbe la intermediación en el empleo de las cooperativas de trabajo asociado’’, dijo Pedraza. ‘’Si bien algunas dejaron de serlo, muchas siguieron haciendo intermediación bajo otras formas. Las famosas SAS relevaron las cooperativas que se liquidaron. Además el índice de informalidad del 57% que muestra el empleo es preocupante, superó en un punto el del año pasado. Indica que en ese aspecto no han resultado favorables los acuerdos que firmó el presidente Santos en el marco del TLC con Estados Unidos’’.

Los líderes de otras centrales hicieron eco a esas críticas.

‘’Estamos muy lejos de superar las condiciones que conllevan a la tercerización laboral y a los sistemas de contratación basura, de corta duración, a las formas disfrazadas de contratación como las SAS’’, dijo Julio Roberto Gómez, presidente del Confederación General de Trabajo (CGT).

SAS es una figura jurídica empresarial en Colombia. Dado que las empresas SAS son relativamente fáciles de establecer, muchos empleadores colombianos las utilizan como empresas subsidiarias o fachadas para contratar a los trabajadores, lo cual permite a la empresa matriz sostener que no tiene empleados directos. Luego los trabajadores quedan sin ningún recurso en caso de algún abuso u otro reclamo.

‘’El gobierno colombiano únicamente hizo esfuerzos serios por traer a los empleadores a la mesa y negociar unos pocos acuerdos después de que los trabajadores tomaron acciones extraordinarias con el apoyo sostenido de sus aliados internacionales y junto con asistencia legal y presión política sostenida’’, aseveró Richard Rumka, presidente del AFL-CIO, que ha manifestado dudas frente el PAL.

‘’Estos acuerdos son recientes, y todavía no se han hecho cumplir a cabalidad. La organización y la negociación son siempre labores arduas, pero la experiencia colombiana que hemos presenciado durante el PAL no es sostenible, ni evidencia relaciones industriales maduras’’.

El PAL resultó en el restablecimiento del Ministerio de Trabajo, que existió como parte del Ministerio de Protección Social antes del 2011. El nuevo Ministerio recibió fondos para contratar a funcionarios e inspectores laborales con el mandato de realizar inspecciones y asesoramientos laborales y atender a los reclamos de los trabajadores.

Pero Trumka dice que hasta el 80 por ciento de los inspectores carecen de la capacitación necesaria y la orientación al código laboral. En una reunión con la embajada EE.UU en Bogotá, un funcionario dijo que algunos inspectores laborales en Colombia aún no tienen escritorios ni computadores.

La embajada EE.UU brinda asistencia técnica a la Unidad Nacional de Protección, cuyo mandato es proteger a los defensores de derechos humanos y laborales en Colombia, mientras la Agencia de los EE.UU para el Desarrollo Internacional (USAID) tiene un convenio de cooperación con la ENS.

En una ironía especialmente lamentable, muchos de los inspectores laborales colombianos son contratados bajo los mismos contratos temporales que se supone que deberían formalizar. De forma semejante, los escoltas brindados por la UNP también son tercerizados, lo cual conduce a la precariedad laboral para las personas que deben proteger a los líderes más vulnerables de Colombia.

¿Una voz para los sindicalistas en La Habana?

Junto con el fracaso del PAL en lograr siquiera mejoramientos limitados, los líderes sindicales destacan que la explotación laboral hace parte de un panorama más amplio de violencia económica en Colombia. Dicen que este patrón histórico precede al conflicto entre el estado y la insurgencia, el cual el estado colombiano y las Fuerzas Revolucionarias Armadas de Colombia (FARC) vienen actualmente discutiendo en diálogos de paz en La Habana.

‘’Ahora que todos están hablando de la paz, la solidaridad internacional está bajando porque la gente cree que el conflicto también está bajando’’, dijo Edgar Páez, el secretario internacional para el sindicato del sector agroalimentario colombiano, Sinaltrainal.

‘’Pero lo que está pasando no es un proceso de paz integral, sino la desmovilización de una sólo insurgencia. Y hemos visto la desmovilización de otros grupos, como el M-19 y los Hijos de Quintin Lame, pero la violencia todavía no ha bajado’’.

Según Páez, cualquier eventual acuerdo de paz tendrá que incluir las propuestas de las víctimas para la verdad, la justicia y las reparaciones integrales, incluyendo a víctimas del movimiento sindical, para lograr construir una paz con justicia social.

‘’No estamos con la Ley de Victimas porque son las víctimas que deberían definir que reparaciones quieren. No somos víctimas del conflicto armado, sino del terrorismo del estado. Pero algunos quieren ir a negociar con el estado y aceptar las reparaciones colectivas para los sindicalistas, ¿y con cuántas víctimas han hablado? No han hablado con ninguno’’.

Lecciones para futuros TLCs

El fracaso de salvaguardias como el Plan de Acción Laboral también tiene implicaciones importantes para futuros Tratados de Libre Comercio en países con problemáticas laborales y ambientales parecidas, como el secreto Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP) que actualmente se está negociando entre EE.UU y otros 11 países.

El representante del Congreso EE.UU Jim McGovern y ex representante George Miller lo dijeron de la misma forma en un informe que elaboraron para el Congreso EE.UU sobre la visita de seguimiento al PAL que hicieron a Colombia en 2013.

‘’Las historias de cómo las condiciones laborales en Colombia están empeorando provee una lección importante para el desarrollo de las políticas de comercio. El hecho de que el PAL no haya resultado en mejoramientos en las condiciones laborales en Colombia merece nuestra atención especialmente dentro del marco de las actuales negociaciones para del TPP. El TPP incluye Vietnam en donde estudios hechos por el gobierno EE.UU lo han destacado como un país con problemas laborales significativos’’.

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