Reforma Energética Goza de Mucho Apoyo en EEUU


por Maggie Ervin

$3.26 mil millones y 2.14 mil millones de dólares. Estas fueron las ganancias de ExxonMobile y Chevron en 2013 respectivamente. Por si estas cifras no significaran mucha alegría para ambas corporaciones, tal vez la noticia de la Reforma Energética implementada en México sí. De hecho, el director ejecutivo de Chevron reaccionó con unas “Felicitaciones” al saber de dicha reforma. Mientras su contraparte en ExxonMobile ya había expresado interés en ésta: “Si el próximo paso permite a ExxonMobile participar, lo hará.”


Y bien lo ha permitido. El 12 de agosto, el Presidente Enrique Peña Nieto firmó la Reforma Energética, abriendo las puertas a la privatización de Petróleos Mexicanos, o PEMEX. De tal manera que retendrá su nombre, pero su naturaleza cambiará de manera significativa.


El petróleo es el elemento más importante de la economía mexicana, representando alrededor del 10% del PIB y más del 30% de los ingresos federales. En 1938, el petróleo mexicano fue nacionalizado y las compañías petroleras transnacionales expulsadas. El presidente de entonces era Lázaro Cárdenas, justificó su decisión de la expropiación con estas palabras: “… Las compañías petroleras han gozado durante muchos años, los más de su existencia, de grandes privilegios para su desarrollo y expansión; de franquicias aduanales; de exenciones fiscales y de prerrogativas innumerables”, así como “trabajo nativo pagado con exiguos salarios; exención de impuestos; privilegios económicos y tolerancia gubernamental”. Esta decisión de Cárdenas gozaba de apoyo popular abrumador a lo largo y ancho de México, lo que contrasta con la reacción hoy en día a la decisión de Peña Nieto sobre la Reforma Energética.

Aquí en Oaxaca, el comerciante Norberto López Santos articuló el escepticismo imperante: “Es otra excusa para engañar a la gente. Siempre nos mienten. Es lo mismo de siempre: los ricos se hacen cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.” Asimismo, un grupo de organizaciones de justicia social llamado Colectivo Oaxaqueño en Defensa de los Territorios calificó la Reforma como un “despojo territorial legalizado,” refiriéndose a los proyectos de infraestructura eléctrica incluidos en el marco de la nueva ley. “Un ejemplo de este despojo lo representan los proyectos en nuestro estado de Oaxaca”. De tal manera, los proyectos ya existentes como presas y minas han desplazado a comunidades.

Las promesas de Peña Nieto sobre los beneficios de la Reforma Energética son muy parecidas a las hechas por los entonces Presidentes Salinas y Clinton cuando firmaron el TLCAN: las que afirmaban mejores puestos de trabajo, servicios más baratos, lo que hoy en día no ocurre. En el caso de esta nueva reforma energética, la electricidad y el gas, y más riqueza para todos gracias a la inversión extranjera, en suma es el mismo discurso que prevalece. Sin embargo, como lo ha mostrado el TLCAN en México durante los últimos 20 años, con tal reforma los puestos de trabajo no se mejoraron, ni los servicios se abarataron. Lo que va a reflejar esta nueva reforma es que compañías petroleras no tendrán ninguna obligación de contratar trabajadores mexicanos, la electricidad no se va a abaratar. Las privatizaciones raras veces han supuesto precios más baratos (un ejemplo de ello es lo que aconteció con Enron en California. De hecho hace un par de semanas el gobernador de California Jerry Brown advirtió a México que regulara a las empresas de energía privada o se los “van a comer vivos)”. En suma y para terminar, es probable que mayor inversión extranjera signifique una peor distribución de la riqueza. El TLCAN sólo ayudó a 10% de los mexicanos a mejorar sus ingresos, mientras según cifras oficiales, 45% de los mexicanos siguen viviendo en la pobreza, y se estima que 6 millones de campesinos han tenido que migrar durante los últimos 20 años.


Al tiempo que muchas élites y políticos mexicanos respaldan la reforma, ésta goza de mucho apoyo al otro lado de la frontera, tanto por las compañías petroleras como por los políticos. El senador republicano Richard Lugar – que antes de perder su escaño en las elecciones 2012 estaba en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado – escribió en uno de sus informes finales: “El no poner en práctica el acuerdo … sería un gran revés para las relaciones energeticas entre los EEUU y México”. Durante su visita a México en febrero de

este año, el Presidente Obama felicitó a Peña Nieto por los “extraordinarios esfuerzos que ha hecho…en toda una serie de reformas que prometen hacer que México sea más competitivo y que aumente las oportunidades para la gente de México”. El Secretario del Estado John Kerry por su parte ha formulado que la “seguridad energética” es importante. “Creemos en el futuro de la política energética de este hemisferio … y eso es exactamente la idea detrás de un programa que hemos creado llamado Conectando las Américas 2022”. Esta es una iniciativa regional que fomenta el tipo de inversión del sector privado que contempla la nueva reforma energética mexicana. Por si fuera poco, el interés de los EEUU en el petróleo mexicano va todavía más allá de las alabanzas. Como se puso de manifiesto a través de las filtraciones de Snowden, la NSA espió a PEMEX. Según Glenn Greenwald, periodista quien sacó a la luz estas filtraciones, más que cuestiones del terrorismo o el tráfico de drogas, el interés de EEUU en México en realidad estaba más enfocado en el ámbito de la energía.


Al igual que el TLCAN, la Reforma Energética tendrá consecuencias de corto, mediano y largo plazo en México, como la continuación de una agenda donde la privatización no sólo es una piedra de toque, sino tambien representa la salvación. La pregunta es: Esta reforma, al igual que el TLC, ¿a quién va a salvar?


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